La Parábola del Siervo Inmisericorde

A través de esta Parábola, Dios nos muestra su inmensa misericordia al no tratarnos conforme a nuestras iniquidades, sino perdonando la deuda que teníamos gracias a la preciosa sangre del Cordero; una deuda que, no está por demás decirlo, era intransferible, impagable, insostenible y asfixiante. Si ese ejemplo de perdón nos da el Rey de reyes y Señor de señores, ¿Por qué guardaríamos en nuestro corazón rencor hacia alguien que nos ha ofendido o que ha pecado contra nosotros? Actuando de esta manera, demostramos que aún no hemos entendido la gravedad de nuestro pecado delante de Dios ni el favor, para con nosotros, de Cristo Jesús.

“Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos”. – Mateo 18:32-33

Ante la certeza de que (en cualquier momento) el Rey nos llamará a hacer cuentas con Él, debemos aprovechar la oportunidad que nos da de pedirle perdón por nuestros pecados y perdonar los de los que nos ofenden.

En diferentes etapas de la vida, hemos sido víctimas de ofensas de personas que estimábamos y cuyo daño pudo haber dejado una deuda afectiva, verbal, emocional o sentimental; esa raíz de amargura ahoga nuestro corazón y no nos permite vivir en libertad. La verdadera liberación llega cuando entiendo que más grande que la deuda en sí, es el amor del Señor Jesucristo, quien pagó por mis pecados y también pagó por los de los que otros cometen contra mí. Resulta incomprensible que Dios, siendo Majestuoso y Soberano, quiera tener una relación personal con el hombre, pero es así; aún siendo malos, nos da su perdón y nos permite acercarnos a Él.

«Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?». – Mateo 18:32-33

Perdonar a otros requiere humildad e implica mostrar amor, de la misma forma en que actuó Jesús luego de que lo traicionaron, apresaron, escupieron, insultaron, abofetearon y crucificaron; Él canceló nuestra deuda al perdonar todas nuestras ofensas y hoy nos brinda la oportunidad de recibirlo como nuestro Señor y Salvador. Dirigirnos hacia Dios nos aleja del camino de amargura que nos conduce a la destrucción.

Puntos Clave de la Predicación

  1. EL AMO TUVO MISERICORDIA DEL SIERVO. Lo primero que debemos hacer para perdonar es SER MOVIDOS A MISERICORDIA POR AMOR, sin importar si tienes o no la razón, si la ofensa existe o no, si es justo o no.
  2. EL AMO LO LIBERÓ DE LA DEUDA. Solemos aprisionar en nuestro corazón a quien nos ofendió, aferrándonos a la situación con esa persona, alimentando la falta de perdón con desconfianza, resentimiento, ansiedad, enojo, ira, odio, hasta llegar a la muerte; pero lo que tenemos que hacer al perdonar es SOLTAR, porque sólo así experimentaremos una verdadera LIBERACIÓN.
  3. EL AMO LE PERDONÓ LA DEUDA. Necesitamos ejercitar el PERDÓN de forma auténtica, genuina y de corazón, porque así como nuestro Señor nos ha dado su perdón y su misericordia, pide y demanda de nosotros que perdonemos a aquellos que nos han ofendido, despreciado y humillado.
  4. EL SILENCIO o falta de comunicación ante una ofensa, es igual de nocivo que el desprecio al prójimo, porque es la forma en que nos alejamos del amor de Dios.

La Parábola del Siervo Inmisericorde

Serie: Las Parábolas de Jesús (2a Parte)
Lección: 6/10
Fecha: Septiembre 19, 2021
Pasaje Central: Mateo 18:23-35
Otros Versículos: Mateo 6.9 | Juan 3:16


Alberto Álvarez
Alberto Álvarez

PASTOR

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