Habacuc no solo está observando la justicia de Dios: está descansando en ella. El profeta entiende que Dios es santo, omnipotente, omnisciente, inmutable y lleno de amor. Por eso puede confiar en que todo mal será confrontado y todo abuso será juzgado.
En esta predicación descubrimos que la fe bíblica no se sostiene en explicaciones humanas, sino en el carácter de Dios. Cuando reconocemos quién es Él, entendemos por qué la violencia, la corrupción y la idolatría no pueden permanecer sin respuesta.
Seguir leyendo Una Fe confiada en la palabra de Dios“Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra.” —Habacuc 2:20 (RVR1960)