La Perseverancia y la Preservación de los Santos | Vida Abundante Iglesia Cristiana

La Perseverancia y la Preservación de los Santos

En la reflexión de la semana pasada tratamos de poner en su exacta dimensión lo que significa la exigencia de esforzarnos para entrar por la puerta estrecha, la salvación.

En esta semana nos ocuparemos de cómo la perseverancia del creyente no puede desvincularse de la acción que lleva a cabo Dios cuidando de que sus verdaderos siervos perseveren.

Sin duda la vida del creyente involucra muchos peligros, así nos lo advirtió el Señor directamente cuando hablo a sus discípulos:

«Estas cosas os he hablado, para que no tengáis tropiezo. Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios. Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí. Mas os he dicho estas cosas, para que cuandollegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho.Esto no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros.» – Juan 16:1-4

En ese mismo Capítulo prometió la venida y morada del Espíritu Santo en el creyente. Porque si bien Dios sabía de esos peligros en medio de los cuales será difícil mantener la firmeza, también nos dio el medio para sobreponernos y mantenernos fieles.

Para ello, el apóstol Pablo advirtió a Timoteo acerca del esfuerzo que debía hacer para confiar en la gracia que es, y esto hay que reafirmarlo, qué es en Cristo Jesús, y lo cual mencionamos en la reflexión anterior.

Por eso es que Pablo continúa con la exhortación que inició en el v.1, diciendo que la finalidad a la que exhorta a Timoteo debe ser enseñada por hombres probadamente fieles (v.2) y continúa a manera de conclusión que Timoteo debe estar dispuesto a sufrir penalidades, porque esa es una característica de un buen soldado de Jesucristo (v.3).

La lucha o guerra en la que el cristiano está involucrado, no sólo requiere de soportar la aflicción, (el apóstol Pedro dedica todo un Capítulo de la Segunda Epístola para referirse al sufrimiento del creyente. 1 Pedro 4), sino también es menester, debido a esa capacidad espiritual que ahora tenemos, de oponer resistencia al pecado, porque ya no es nuestro señor, ya no tiene poder para someternos a no ser que nosotros nos sometamos voluntariamente cómo se infiere cuando leemos:

«Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.» – Romanos 6:11-14

Por eso es qué Pablo terminó exhortando a Timoteo para que enseñe que aquel que es verdadero soldado de Jesucristo no se va a involucrar en las cosas de la vida. En este contexto, Pablo utiliza la palabra vida para referirse a las cosas del mundo, de la vida carnal o de la carne v.4.

Así las cosas, la perseverancia de los Santos, se entiende como aquella disposición que tienen los creyentes para mantenerse hasta el final firmes en la vida que agrada a su Señor.

Por eso leemos, que en medio de un latente engaño derivado de la enseñanza de los falsos profetas, el esfuerzo consiste en permanecer en la sana enseñanza y en no enfriarse derivado del pecado existente y así, sí y sólo si el creyente persevera hasta el fin será salvo.

«Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.» – Mateo 24:11-13,

Pero debemos tener claro que el perseverar es sólo una evidencia del verdadero cristiano, pues el que no persevera hasta el final, ni siquiera es salvo, porque la salvación no se alcanza por méritos propios, sino por gracia, y justamente aquí es donde aparece la preservación de los santos, pues Dios no solo nos capacita para perseverar sino nos cuida, guía, etc., por mantenernos firmes por medio de su Santo Espíritu.


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