La Confianza en la Provisión de Dios | Reflexión Pastoral | Vida Abundante Iglesia Cristiana

La Confianza en la Provisión de Dios

Cuando leemos, «Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.» (1 Pedro 5:7), se refiere a un cuidado especifico que Dios tiene sobre los suyos, lo cierto es que la afirmación que el apóstol Pedro hace de ese versículo puede aplicarse a todas las áreas de la vida del creyente.

Lo primero que nos dice el versículo, es que debemos echar toda nuestra ansiedad en Dios.

La palabra que se usa en griego es ‘merimna’, que significa afán, preocupación y su aspecto negativo ‘amerimnos’, quiere decir ponerse a salvo.

Parafraseando la expresión del v.7 bien podríamos decir que, si acudimos a Jesucristo, El nos pondrá a salvo de nuestras preocupaciones.

Y lo anterior es así porque la ansiedad, el afán, las preocupaciones nos vuelven esclavos de las mismas, no nos dejan pensar y reaccionar libremente, nos atan y nos hacen quitar la vista de lo importante. Y lo más importante es el Reino de Dios y su justicia:

«Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.» – Mateo 6:33

La única manera de ponernos a salvo, de liberarnos de las preocupaciones es volviendo los ojos a Jesús.

Pero no quiero que me malentiendan. Las cuestiones o situaciones que provocan las preocupaciones no van a desaparecer, lo que Dios quiere es que usted reconozca y crea lo que dice la segunda parte del versículo que venimos estudiando, y es precisamente que, El tiene cuidado de nosotros.

Y esa es justamente la razón por la que usted tiene que quitar su afán del objeto que esta provocando esa preocupación y que lo ponga en Jesús. Así se entiende por el uso de la preposición «porque», que entrelaza los 2 enunciados. Eche sus preocupaciones en Jesús «porque» Él tiene cuidado de usted, ¿lo cree?

El pasaje:

«Por tanto, os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.» – Mateo 6:25-33

Justamente tiene por propósito de que usted ponga sus prioridades en una correcta perspectiva y que este seguro de que Dios esta al cuidado de todo.

En efecto, la PRIMERA razón que le da Dios a usted es que su vida es más importante, para que confíe en su cuidado porque, si El cuida de su vida que es un bien mayor, «porque» razón, (otra vez él porque), no va a cuidar su sustento, comida y vestido que siendo importantes, lo son menos que la vida (v.25).

La SEGUNDA razón es que usted es la obra más importante de su creación. Si cuida a las aves ¿no cuidará más de usted que es más importante para Él? (vv.26, 28-30).

También lea los siguientes pasajes:

«Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles, Y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies: Ovejas y bueyes, todo ello, Y así mismo las bestias del campo, Las aves de los cielos y los peces del mar; Todo cuanto pasa por los senderos del mar.» – Salmo 8:4-8

«Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.» – Éxodo 19:5.

La TERCERA razón, su cuidado es superior al esfuerzo que usted puede hacer (v.27).

Una CUARTA razón es porque usted no es del mundo, usted pertenece al Reino de los Cielos (v.31-32a).

La QUINTA razón es porque su omnisciencia es superior a la de usted, Él conoce lo que necesita o desea, esa es la diferencia (v.32b).

Y por ÚLTIMO hay una razón superior, Dios lo hizo para que usted se interese y ponga sus ojos en el Reino de Dios (v.33).

Ahora bien, no quiero concluir esta reflexión, sin completarla con lo siguiente; hemos dicho que usted debe confiar en la provisión de Dios y que debe deshacerse de sus preocupaciones. Pero eso no quiere decir que el objeto de esas preocupaciones va a desaparecer, o que usted deba desentenderse de esa situación.

No confunda preocuparse con ocuparse; usted es responsable de lo que Dios le ha asignado. La Biblia enseña sistemáticamente que el hombre no debe ser flojo, sino que debe trabajar, así fue desde la creación:

«Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.» – Génesis 2:15.

Así también en otro pasaje se nos dice que amonestemos a los ociosos, y que tomemos medidas con los que no trabajan.

«También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos.» – 1 Tesalonicenses 5:14.

«Porque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre vosotros, ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros; no porque no tuviésemos derecho, sino por daros nosotros mismos un ejemplo para que nos imitaseis. Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma. Porque oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno. A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando sosegadamente, coman su propio pan.» – 2 Tesalonicenses 3:7-12

¿En qué momento el ocuparnos se convierte en afán o en preocupación? Cuando tomamos el papel de Dios.

Reflexione en el siguiente pasaje:

«Si Jehová no edificare la casa. En vano trabajan los que la edifican» – Salmo 127: 1a

Dios es el que bendice y edifica como El quiere, a nosotros nos toca obedecer ¿Cómo? Trabajando. El resultado se lo dejamos a Dios, confiando en su provisión.

Esta reflexión nos ayuda en esta época que estamos pasando a ocuparnos en lo que debemos y no afanarnos y caer en la ansiedad, ¿Amén?


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