El Temor de Dios | Vida Abundante Iglesia Cristiana

El Temor de Dios

En castellano las palabras temor y miedo casi no tienen diferencia alguna, en el lenguaje coloquial se suelen usar de manera intercambiable, es decir, como sinónimos.

Ahora bien, en las Escrituras los vocablos que se usan con mas frecuencia son ‘phobeo’ verbo y ‘phobos’ como sustantivo. Pero de acuerdo al contexto que se utiliza, pueden significar; respetar, reverenciar o bien respeto o reverencia o simplemente temor o miedo.

Bajo estos significados, primero debemos precisar lo que es el temor de Dios, como la conciencia de que estamos siempre en la presencia de Dios y eso debe producir reverencia o respeto de parte del creyente.

En los Evangelios con frecuencia se usa la palabra temor como por ejemplo en Lucas 1:11-12, en donde Zacarías se llena de temor ante la aparición del Ángel del Señor.

En cambio cuando esta palabra se lee en el siguiente pasaje:

«Y le buscaban los judíos en la fiesta, y decían: ¿Dónde está aquél? Y había gran murmullo acerca de él entre la multitud, pues unos decían: Es bueno; pero otros decían: No, sino que engaña al pueblo. Pero ninguno hablaba abiertamente de él, por miedo a los judíos.» – Juan 7:11-13

Se aprecia que se trata de lo que comúnmente conocemos como miedo y que el Diccionario Vine advierte que en un principio esta palabra significaba huir de algún peligro, pero posteriormente vino a referirse a lo que provocaba ese huida.

En esta última acepción, es a lo que nos referimos cuando entendemos que Dios es el que genera ese temor. La primera reacción de cualquier persona ante esa idea, será la de rechazarla pues pensará que como Dios es bueno no nos debiera producir ese temor, pero cuando venimos a la Biblia que es la Palabra de Dios, descubrimos que nos enseña que Dios sí debe producirnos temor.

Muchas personas podrían llegar a afirmar que Dios no les produce temor, porque aíslan la bondad de Dios a tal grado que no conciben que un Ser extremadamente bondadoso produzca temor, pero debemos afirmar categóricamente que ninguno de los Atributos de Dios se puede aislar de los demás, pues todos son cien por ciento perfectos, pues si bien, Dios es cien por ciento bueno, es también cien por ciento justo; por eso es que Dios afirma de manera condicional que a los que le aman todas las cosas les son para bien. Lo cual significa que cualquier cuestión que permita Dios tiene como propósito final nuestro bien.

Dios no permite las circunstancias simplemente porque sí. La Escrituras enseñan que siempre que ocurren es con la finalidad de que el hombre examine su corazón y atienda el llamado de Dios para que se acerque o para que regrese a Él, según sea el caso.

El concepto de que el temor exista únicamente por el temor mismo, es decir el miedo, no proviene de Dios. Él siempre permitirá que las cosas sucedan porque quiere que nos volvamos a Él.

Así se aprecia del pasaje que nos enseña que cuando Dios permitió que el hombre fuera afligido por una enfermedad, ordenó a Moisés que hiciera una serpiente de bronce y la pusiera en lo alto para que todo aquel que volviera sus ojos a ella fuera sanado, mostrando proféticamente con ello, que todo aquel que padece aflicción en nuestros tiempos tiene la oportunidad de voltear sus ojos a Jesús que también fue levantado en la cruz para que todo aquel que en el crea, sea salvo.

«Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá.» – Números 21:8

«Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.» – Juan 3:14-15

Por eso la Escritura enseña la paciencia de Dios y que no retarda su venida porque sí, sino que Él quiere que todos vengan al arrepentimiento, veamos los siguientes pasajes.

«Por tanto, Jehová esperará para tener piedad de vosotros, y por tanto, será exaltado teniendo de vosotros misericordia; porque Jehová es Dios justo; bienaventurados todos los que confían en él.» – Isaías 30:18

«Para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.» – Hechos 17:27

«¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?» – Romanos 2:4

«El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.» – 2 Pedro 3:9

Así también, Dios permite ciertas circunstancias en nuestra vida para que el creyente regrese a intensificar su relación con Él.

«He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.» – Apocalipsis 3:20

Dios va a permitir cualquier cosa para que tú veas lo que hay en tu corazón, a solas, en oración, en donde Él te revele que quiere acrecentar tu relación con Él.

«Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.» – Hebreos 10:22

¿Por qué no aprovechar las circunstancias por las que estás pasando para buscar a Dios o volverte a El?

 

 

 

Un comentario sobre “El Temor de Dios”

  1. Buena noche ageadezco Al Señor por Su Palabra a través de esta aplicación. Y pediré Al Señor les bendiga y guarde en este ministerio de comunicación a través de las redes. Bendiciones y mi mas grato agradecimiento a todos los que participan. Cristo sea siempre su primer amor.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.