Amad a vuestros enemigos | Reflexión Pastoral | Vida Abundante Iglesia Cristiana

El difícil mandato: “Amad a Vuestros Enemigos”

Sin duda todos tenemos o hemos tenido enemigos, con razón o sin razón, de hecho, el mandamiento de nuestro Señor Jesucristo de amar a nuestros enemigos supone que tendremos enemigos.

«Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen.» – Lucas 6:27

En esta reflexión quiero poner énfasis en los enemigos por causa de Cristo. Veamos:

«Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría. Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado. Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno; pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello. Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? Y: Si el justo con dificultad se salva, ¿En dónde aparecerá el impío y el pecador? De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien.» -1 Pedro 4:12-19

En este pasaje el apóstol hace énfasis en el sufrimiento que proviene de un tipo peculiar de enemigos, es decir, aquellos que nos consideran sus enemigos por el hecho de creer en Jesucristo y mantenernos firmes.

La primera razón por la que debemos orar, bendecir y aún amar a esos enemigos es porque sus ofensas o vituperios muestran que somos bienaventurados.

«Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen.» – Mateo 5:44,

Imagínese que usted debe considerarse dichoso porque le ofenden. Ese no es el sentido exacto del v.14 de 1 Pedro 4. Sino más bien, eso es una fuerte señal de que usted es un auténtico creyente. Esto lo vemos claramente porque el versículo dice que esa es una muestra de que el Espíritu de Dios reposa sobre nosotros, y por eso somos bienaventurados.

Dios permite la existencia de esos enemigos en nuestra vida como una confirmación de que somos sellados por el Espíritu de Dios.

Por eso no nos debemos sorprender y extrañar de que tengamos enemigos, y esa sería también una razón más que suficiente para orar por ellos y amarlos.

También nos debe mover a misericordia el hecho de que el juicio para ellos (pensando que son incrédulos), será de tal manera grave que nos debe mover a compasión, como la compasión y amor que nos tuvo Jesucristo.

«Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.» – Romanos 5:7-8

Finalmente es importante tener presente que el amor que nos pide Dios para nuestros enemigos es el mismo que Dios nos tuvo para que fuéramos salvos.

Un primer argumento es que la palabra que se usa en Lucas 6:27, y en Mateo 5:44 es la palabra ‘agapao’, que se refiere al amor de Dios, y no otros verbos que también se usan para referirse al amor “natural”, como por ejemplo ‘epithumia’, ‘storge’, o aún ‘phileo’.


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