La Oración, Un arma poderosa | Letras de Mujer | Lorena Rubio | Vida Abundante Iglesia Cristiana

El arma con la que todos contamos…

pero poco sabemos utilizar.

¿Te imaginas tener un arma en tus manos?, el simple hecho de escuchar la palabra “arma” asusta ¿cierto?. No me refiero a una pistola, navaja o un cuchillo de asalto, yo estoy hablando de un arma poderosa con la que todos contamos la única que es poderosa e infalible, y es llamada «Oración”.

La oración puede resultar para muchos algo difícil de entender, algo que quizá piensen que se necesita de mucha ciencia para llevarlo a cabo, sin embargo es cuestión de practica, les aseguro que nadie nace sabiendo como orar.

Muchas personas oran solo en tiempos de tensión, cuando se encuentran en peligro, cuando se sienten amenazados o en situación de incertidumbre, convirtiéndose en algo rutinario y repetitivo. Sin embargo, qué cosa tan magnifica sería si todos hiciéramos uso del privilegio de orar; es ahí donde viene a mi mente la cita bíblica que se encuentra en:

Lucas 11:1 – “Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseño a sus discípulos”.

No es difícil imaginar que tan fervientes y tan directas eran las oraciones de Jesús hacia su Padre, así nosotros debemos de poner en practica este hermoso hábito, el cual no debe centrarse en estructurar frases y adornarlas, sino lo importante en una oración es establecer una relación personal con Nuestro Padre, ese Padre que tiene oído atento, que está gozoso de que lo busquemos y que platiquemos con él, que establezcamos ese vínculo de confianza que nos hace tener una comunicación abierta. No tengas miedo de dirigirte a Dios, no pienses que no te escucha o no te entiende, ¡claro que lo hace!

Nuestro Padre sabe de antemano nuestras necesidades, pero lo que él quiere es que pasemos tiempo en su presencia, que tengamos ese deseo y que le hablemos desde lo más profundo de nuestro corazón y que día con día fortalezcamos esa relación de confianza, pidiéndole su ayuda y su sabiduría.

Santiago 4:8 dice: “Acérquense a Dios, y él se acerca a ustedes.” Precisamente esto es lo que hacemos cuando oramos, nos acercamos al Padre, esta es la razón principal, sin embargo hay otras razones poderosas como por ejemplo:

  • para recibir de su paz,
  • sanidad física y espiritual
  • por intercesión y
  • claramente para que su nombre sea glorificado.

Dios espera que pidamos y que lo hagamos en el nombre de Jesús.

No dudes en acercarte al Padre celestial, sé valiente, echa fuera el desánimo, dobla tus rodillas, ora con fe, en todo tiempo, en cualquier lugar (antes de hacerlo limpia tu corazón, entrégale todas tus cargas y confiesa tus pecados) y verás el gozo enorme que sentirá tu corazón, así como lo hace el mío.

Te invito a que hagas uso de esa arma que bendice, que te llenará de su misericordia, su gracia, su paz.


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