Riquezas y Dios | Reflexión Pastoral | Vida Abundante Iglesia Cristiana

Las Riquezas y Dios

Este pareciera un tema sencillo de resolver, sin embargo no es así.

A veces las personas se van a los extremos, en un alarde de espiritualidad entre comillas, o mejor de religiosidad proscriben o marginan la obtención de bienes materiales.

No podemos dejar de reconocer que Dios nos hizo materia y en ella puso un espíritu y fuimos un alma. De tal forma que tenemos necesidades materiales, todos necesitamos un techo para vivir y protegernos, comida y vestido y eso solo por mencionar lo más básico, porque cuando nos desempeñamos o vivimos en el más alto urbanismo, nos damos cuenta que las necesidades se multiplican. ¿Y sabes una cosa? Dios lo sabe y no sólo eso, sino que nos da todo lo necesario, pero no sólo para una vida piadosa o espiritual sino también para la vida material, así se desprende de 2 Pedro 1:3 y ss.

En Hechos 17:28 leemos lo siguiente:

«Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos.» – Hechos 17:28

Y la Biblia nos muestra que él nos sustenta, como por ejemplo cuando leemos:

«Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.» – Mateo 6:25, 31-32

Así que Dios sabe que tenemos necesidad y sabe que tenemos que ser laboriosos y buenos administradores. ¿Entonces cuál es el tema con el dinero, o las riquezas, o en general con las cosas materiales?

El punto radica justamente en no «hacernos tesoros» en la tierra, sino en el cielo,

«No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.» – Mateo 6:19-20

La palabra tesoro en la Biblia, significa un lugar donde guardar algo con el fin de asegurarlo o lo que conocemos como atesorar y ese es justamente el punto, que nuestro corazón no se convierta en el cofre de las cosas materiales, o de las riquezas porque en ese punto es donde nos vamos al otro extremo y hacemos que el dinero se vuelva nuestro ídolo.

Con frecuencia el extremó “espiritual” expresa que el dinero es la raíz de todos los males, pero lo que la Escritura dice exactamente el amor al dinero es la raíz de todos los males.

«Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.» – 1 Timoteo 6:10

Así que el asunto está en cuidar nuestro corazón con respecto a los bienes materiales y sobre todo el saber hacer uso de ellos, como nos orientan las Escrituras.

Un indicio que nos puede prevenir del peligro de amar al dinero, es cuando caemos en la avaricia, el egoísmo, la envidia, el dolor por el bien ajeno, etc. El ocuparnos en pensar en las cosas materiales, nos puede conducir a ese pecado.

La Biblia nos da algunas buenas pautas para sofocar este peligro:

«A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna.» – 1 Timoteo 6:17-19

Ponga atención en las siguientes palabras del texto transcrito: altivez, esperanza, incertidumbre, abundancia, disfrutar, buenas obras, dadivosas y generosos.

Observará qué es de lo que lo quiere prevenir Dios respecto de los bienes materiales, y qué es lo que quiere que usted haga con ellos.



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