Amaras a tu prójimo como a ti mismo | Reflexión Pastoral - Vida Abundante Iglesia Cristiana

El Amor a sí mismo

El título de esta reflexión pudiera ser algo confuso o inquietante, pues es evidente que Dios no quiere promover el hedonismo, de tal manera que cuando Jesús nos manda que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos, el énfasis no está nuevamente en exaltar la tendencia hacia nosotros, sino más bien se está usando como un parámetro.

Dios sabe que por naturaleza el hombre se cuida a sí mismo, se procura, las excepciones que pudiéramos conocer confirman la existencia de la regla. Son mucho más los hombres y mujeres que se cuidan a sí mismos que los que no.

Esa idea sirve de base para que el Señor nos exija que, así como sabemos cuidarnos a nosotros mismos, así cuidemos a los demás.

Dios ordena a los maridos que amen a su mujer y agrega que deben hacerlo cómo a sus propios cuerpos:

«Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.» – Efesios 5:28-31

La idea es que el amor real hace que la persona se ponga en el lugar de la otra o mejor dicho que ponga a la otra persona en el lugar de uno mismo.

Lo anterior solo es posible de acuerdo al v.29, porque la Biblia considera que nadie aborrece jamás a su propia carne.

Esto es, existe un amor natural que se da por sentado que dice, que el hombre tendrá la tendencia natural a cuidarse, a sustentarse, a no dañarse. En resumen, a amarse.

En el caso específico del matrimonio la razón es crucial, el varón debe de amar a su mujer como a sí mismo, porque son una sola carne, v.30-31

Pero lo sorprendente es que este mandato del Señor no se queda en el plano de una relación tan estrecha como lo es el matrimonio, sino que va más allá, porque en otros textos nos conmina a amar al prójimo, y el parámetro es uno mismo:

«Y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.» – Mateo 24:39

Qué es una reproducción de:

«No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová.» – Levítico 19:18

Y que se repite en muchos otros pasajes como en:

Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» – Romanos 13:9

Esta regla que va de la mano con aquella qué dice, que todas las cosas que quieran que los hombres hagan con ellos, así también haced vosotros con los demás:

«Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.» – Mateo 7:12

Cómo habrás observado el mandamiento de amar al prójimo como a sí mismo, y hacer a los demás lo que queremos que hagan con nosotros; esta relacionado con la ley y los profetas.

¿Usted quiere de verdad amar a Dios? Cumpla estas reglas y será eficaz toda la Palabra de Dios, pero también mostrará que la Escritura cobra todo testimonio perfecto ante el mundo cuando usted ama a su prójimo. Es decir, los hombres verán que lo que Dios dice (Su Palabra), es una realidad y no simples palabras.



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