Reconciliación y Perdón | Reflexión Pastoral | Vida Abundante Iglesia Cristiana

La Reconciliación y el Perdón

A veces el concepto de perdón que tenemos, aún los cristianos, no solo hablo de inconversos, es muy limitado y restringido.

Pareciera que el perdón se reduce a tratar de olvidar el problema, la ofensa o contratiempo, y que con eso fuera suficiente.

Tal idea se desprende de esa famosa frase acuñada y que se suele externar, “yo perdono, pero no olvido”, y que se traduce en otra expresión cuando ese dicho se aplica a un caso concreto, “te perdono, pero no me vuelvas a hablar”.

Bueno, detrás de esas expresiones en realidad está una falta de perdón, porque sin duda el propósito del verdadero perdón es la reconciliación.

Las Escrituras nos muestran que la muerte de Jesucristo por el injusto y por el impío fue para reconciliación y salvación, por medio del perdón que significa el sacrificio de Jesús:

«Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.» – Romanos 5:7-11

Éramos sus enemigos dice el v.10, lo ofendíamos con nuestra vida, con nuestro rechazo y Él nos perdono en la Cruz para reconciliarnos con Dios.

De acuerdo a este pasaje no se podría entender separado del amor de Dios, el perdón de Jesucristo y la reconciliación.

Reconciliar es amar, es perdonar y es buscar la paz

«Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado» – Colosenses 1:19-22

La Biblia nos enseña que la Sangre de Cristo al ser derramada tuvo como propósito borrar esa enemistad, y acercarnos a Dios al justificarnos para hacer la paz con El:

«Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.» – Romanos 5:1

Por lo que cuando decíamos que perdonar significa amar al enemigo, hacer la paz con el, reconciliarse; no significa simplemente decirlo o aún decir que se va a olvidar la ofensa, sino en cuanto sea posible como dice la Escritura estar bien con el y podríamos sin duda ser usados como canales de bendición para salvación a esos “enemigos”.

Dicho sea de paso, olvidar la ofensa no tiene una garantía, porque el proceso mental de olvidar es un acto involuntario, por mas que usted diga voy a olvidarlo, no será suficiente, su mente fue creada para recordar. Pero lo que usted se puede decir es que ya no va a traerlo a su memoria, que ya no se acordará de esa ofensa, esto si es un acto voluntario y bíblico:

«…Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.» – Hebreos 10:17

Finalmente, el ministerio de la reconciliación es tan fundamental que Dios nos lo concedió para no tomar en cuenta las ofensas de los demás, como Dios no tomó en cuenta nuestros pecados para perdonarnos:

«Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.» – 2 Corintios 5:18-20


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