Proclamar la Verdad | Reflexión Pastoral | Vida Abundante Iglesia Cristiana

La Responsabilidad de Proclamar la Verdad

En realidad, el enunciado que lleva el título esta reflexión está incompleto; debería decir cuando menos, “La Responsabilidad de Proclamar la Verdad Trae Consecuencias”. Y aún así estaría incompleto. Porque divulgar el Evangelio trae consecuencias que nos agradan y otras que pudieran no agradarnos en nada,

Pero para comprender lo anterior habría que escudriñar las Escrituras para descubrir que Dios nos advierte que parte de proclamar a Jesucristo es la persecución, el sufrimiento, que puede llegar al extremo de poner en juego la vida misma.

Para empezar, le quiero comentar que el apóstol Pablo, nos dice como lo hizo a los fieles de la Iglesia de Filipos lo siguiente:

«Y en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, mas para vosotros de salvación; y esto de Dios. Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él.» – Filipenses 1:28-29

Observe que Dios nos advierte que habrá oposición al Evangelio de parte de los que están destinados a perdición, de los que rechazan la salvación. Pero nos dice que nosotros no debemos dejarnos intimidar, pues junto con la fe en Cristo nos es concedido padecer por Él.

Usted no puede solamente aceptar a Cristo y no aceptar que eso trae aparejada la obligación de hablar de la verdad a los hombres. El rechazo y la oposición a la verdad puede ser tan inofensivo como simplemente ser objeto de burla o sencillamente que lo ignoren a usted, tal y como lo experimento el apóstol Pablo.

«Pero cuando oyeron lo de la resurrección de los muertos, unos se burlaban, y otros decían: Ya te oiremos acerca de esto otra vez.» – Hechos 17:32

Asimismo, el apóstol Pedro guiado por el Espíritu Santo, escribió acerca de esto:

«Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado. […] Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría. Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado.» – 1 Pedro 4:1, 12-14

Pedro escribió del deber que tenemos como creyentes de hablar de Cristo en medio del sufrimiento cuando dice, Que, así como Cristo padeció nosotros podemos estar seguros qué vamos a padecer v.1; y agrega en el v.12, que el sufrimiento por causa de Cristo no nos debe sorprender y que no es ajeno o extraño a la vida del creyente. Y observe además que al sufrimiento le llama “prueba de fuego”, el fuego es algo que cuando tenemos contacto físico con el nos atemoriza, nos lastima, nos daña. Y agrega que si somos participantes de los padecimientos de Cristo nos debemos gozar, ¿Por qué? Esta afirmación le podría parecer extraña pero la respuesta está en el v.14, que nos dice que el sufrimiento por Cristo es una prueba de que tenemos en nuestro ser morando el Espíritu de Dios. Es decir que somos verdaderos cristianos.

Finalmente, el apóstol Juan también se refirió a esta responsabilidad y sus consecuencias adversas cuando nos anima a que tenemos que hablar de la verdad al mundo. Y para ello dedicó una importante porción del evangelio que se conoce como el Evangelio de Juan, para animar a sus discípulos a mantenerse firmes.

En efecto, desde el Capítulo 13, en donde Jesús anuncia a sus discípulos su partida y el Capitulo 14 en donde les consuela y les revela que Él es el camino hacia Dios, la verdad y la vida y les hace la promesa del Espíritu Santo y la paz. Para finalmente en el Capítulo 15 exhortarlos a permanecer, a pesar de que el mundo los aborrezca v.18. En este versículo la palabra aborrecer también se traduce como odio, y la razón de ese odio la encontramos en el v.21, en donde dice que será por causa de Jesucristo. Pero a pesar de eso, Jesucristo los conmina a que den testimonio de Él.

Y esto queridos hermanos fue dicho por nuestro Señor Jesucristo para que no hubiera tropiezo en nuestra vida, para que tropezando no caigamos, sino por el contrario nos mantengamos firmes.

«Estas cosas os he hablado, para que no tengáis tropiezo.» – Juan 16:1

Y nos advierte que no solo padeceremos o seremos objeto de burla o que nos ignoren, sino que aún viene la hora en que nuestra vida peligrará, pero nos dice que eso será porque no conocen a Dios.

«Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios. Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí.» –  Juan 16:2-3

Así que hermanos, Jesucristo nos consuela y anima a que cualquiera cosa que esté ocurriendo en nuestra vida nos mantengamos firmes y aprovechando el tiempo para proclamar a Jesús nuestro Salvador, y ese tiempo es ahora. No importa cuán limitados nos sintamos.


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