La Cena del Señor (Santa Cena) | 1 Corintios 11:23-28 | Vida Abundante Iglesia Cristiana

La Cena del Señor (La Santa Cena)

A veces el creyente no le da la debida importancia a la “ceremonia” conocida como “La Cena del Señor” o la “Santa Cena” y ello es debido a que no tiene conciencia de la importancia que reviste.

«Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.» – 1Corintios 11:23-28

Con tristeza he observado a veces que algunos “hermanos”, la menosprecian al no concentrarse en la ceremonia, en Cristo y en la comunión con los demás hermanos, y mas bien se ocupan en estar platicando, saludando y aún bromeando.

No desconozco que debido al trasfondo religioso de la gran mayoría de los cristianos, ahora se vuelven al extremo de pensar que cualquier cosa que revista respeto o solemnidad les parezca religioso. Pero les sucede como a aquellos que se queman con leche, dice el vulgo hasta al jocoque le soplan.

Es evidente que todo esto acontece por la falta de comprensión cabal de esta ordenanza. Veamos lo que dice nuestro texto.

El v.23 nos indica que Pablo les dice a los Corintios que lo que él les enseñó lo recibió del Señor. Luego entonces se trata de una enseñanza que proviene de Dios mismo. No es algo que se le ocurrió a Pablo. Ahora bien, si usted me dice que es un rito, mi respuesta será, efectivamente lo es, pero es un rito o ceremonia de origen Divino.

Si usted lee Lucas 22:7-30, poniendo especial énfasis en el v.15, observará que Jesucristo dijo: “¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua, antes que padezca!” y enseguida estableció esta ceremonia de comunión. Esto le muestra la importancia que tenía para Cristo esta Cena.

En segundo lugar, la Santa Cena es una ceremonia de comunión entre creyentes y con Cristo.

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Cristo quiso tener una comunión permanente con los suyos y la Cena del Señor es un símbolo de lo que Dios quería que los creyentes jamás olvidarán, el sacrificio de Cristo, simbolizado en el pan y el vino, su cuerpo y su sangre.

También es pertinente aclarar que la repetición de este memorial, no significa de ninguna manera la repetición del sacrificio de Cristo, porque eso sería tanto como pensar que ese sacrificio se puede repetir. El sacrificio de Jesús es perfecto y único.

No quiero pasar por alto que el pan sigue siendo pan y el vino, vino, pero es un “memorial” para que tú y yo tengamos el sacrificio de Cristo como la base de nuestra fe, perdón de pecados y salvación. Por eso al final del partimento del pan y de beber la copa, encontramos la leyenda de que debemos repetir esto para tener memoria de Cristo mismo, del Mesías.

Ahora bien, no hay tal cosa como que en la Cena del Señor opera la “transustanciación”, es decir que la sustancia del cuerpo y de la sangre de Cristo se transfieren al pan y al vino. Eso no ocurre, pues lo que se usa para la Cena, el pan y el vino, son solo símbolos.

La idea de la transustanciación proviene del concepto que Aristóteles enseñó de que todas las cosas están formadas de 2 elementos, sustancia y materia, y que en la transustanciación se transfiere la sustancia, aunque la materia no se altera, pues el pan y el vino conservan la apariencia, sabor y consistencia propia de su materia. Tal situación ha sido llevada al extremo de que incluso se llega a afirmar que el pan al ser examinado contiene sangre. Al respecto no debemos olvidar que no todo lo sobrenatural proviene de Dios, como lo afirma la escritura.

Por su parte, una de las ideas de la época de la Reforma enseñaron que mas bien se trataba de consustanciación, es decir que Cristo estaba presente en la santa cena y que los elementos no sufrían ninguna alteración.

En efecto, Cristo siendo Dios y por tanto omnisciente, sin duda que está presente y no solo eso, sino mora en el creyente, lo cual también ocurre al momento de la celebración de la Santa Cena.

También la Cena del Señor refleja la obra perfecta de Cristo, no solo su sacrificio, sino la venida del Señor en gloria, para establecer su reino en esta tierra. Por lo cual además de todo es un anuncio de la venida de Cristo (v.26).

Finalmente es una muestra del deseo de santidad que debe albergar todo creyente que aspira a tener una relación (comunión), personal permanente con Dios (v.27 y 28) y esta ceremonia le recuerda al creyente el compromiso de santidad que debe prevalecer en el todo el tiempo que está en la tierra.

En resumen, no hay lugar para el menosprecio de esta ordenanza en el auténtico creyente.


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