La Comprensión de la Santidad de Dios | Vida Abundante Iglesia Cristiana

La Comprensión de la Santidad de Dios

Dios es Santo. Un alto porcentaje de los cristianos “saben” esto, lo han escuchado muchas veces, lo han leído, pero, ¿lo comprenden? He oido muchas veces a hermanos decir que «Dios es tres veces Santo», ¿lo comprenderán en su extensa acepción?

Los judíos habían oído de Dios la expresión parafraseada que aparece en 1Pedro 1:16:

«Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.»

Levítico 11:44 y ¿sabes una cosa?, no lo comprendieron, cuando menos no la gran mayoría, aunque lo repetían. Así lo demuestra el Antiguo testamento.

R.C. Sproul a quien tuve el gusto de conocer personalmente en Los Ángeles California, escribió un libro que se llama “La Santidad de Dios”, te lo recomiendo en su versión reducida que solo contiene ocho capítulos.

Pues bien, Sproul trata en uno de esos Capítulos el tema de la Santidad de Dios basado en Isaías 6:1-7

Resumiendo algunas ideas de Sproul, leemos en su libro que como dice la Biblia en Isaías 6:1, que cuando murió el rey Uzías ignominiosamente, el pueblo lloró por el triste final de Uzías, pues Dios le envió una lepra debido a su pecado de orgullo, pues por el poder y riqueza que Dios le concedió, se sintió con el derecho de entrar al templo, acto sólo reservado para el sacerdocio. La Biblia registra que terminó habitando leproso en una casa apartada, excluido de la casa de Dios, 2 Crónicas 26:21

Por su parte Isaías entró al templo buscando consolación por la angustia personal y nacional por la muerte del rey, pero encontró más de lo que esperaba. La Escritura registra que el profeta vio al Señor sentado en un trono alto y sublime, y que sus faldas llenaban el templo, Isaías 6:1

Dice Sproul que cuando Isaías tuvo esta visión había una crisis de soberanía en el pueblo de Dios, pues su rey había muerto, pero Isaías vio al verdadero Rey, al verdadero Señor.

Imagine la visión de Isaías. Eso sería más que suficiente para que usted se percate de quién es el Rey supremo, que es Dios, que es el único digno de sentarse en el trono y su hijo Jesucristo, el Cordero. Y no hablamos de cualquier trono. Eso querido hermano nos muestra a un Dios Santo que llena el templo con su majestad.

El v.2 nos muestra que Isaías vio serafines por encima del Señor, y que tenían seis alas, con dos de ellas cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies y con dos volaban.

Los serafines percibían la santidad de Dios, por eso no eran capaces siquiera de mirar al verdadero soberano, y ni siquiera eran dignos de descubrir sus pies, que mostraban su nivel de criatura. Eso significa reconocer la naturaleza de Dios y esos seres angelicales, sin pecado, eran los que en el v.3 clamaban uno a otro; “Santo, Santo, Santo”, agregando una doxología que decía “toda la tierra esta llena de su gloria”.

El v.4 nos revela una cosa grandiosa, pues no solo los seres racionales, sino aún las cosas inanimadas reconocían la grandeza de un Dios Santo, pues dice el versículo que los mismos quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo.

Créame que la santidad de Dios en toda su gloria es un misterio para la mayoría de nosotros, y por eso deberíamos de ser más reverentes al simplemente decir que Dios es Santo tres veces, más como un acto de ligereza personal, que como la verdadera comprensión de lo que decimos.

Ahora usted comprenderá porqué Isaías profirió un oráculo de maldición para sí mismo “ay de mí que soy muerto”. ¿Se da cuenta de lo que significa la santidad de Dios? Isaías sí, por eso exclamó que era hombre inmundo, habitando en medio de un pueblo que también tiene labios inmundos. Isaías vio al verdadero Rey, no al que había muerto (Uzías), por el que lamentaban, sino a Jehová.

Por eso tuvo que ser purificado y para ello Dios envió a uno de sus serafines con un carbón encendido para que tocará la boca de Isaías (los labios, una de las partes más sensibles del cuerpo), para que fuera quitada la culpa y el pecado.

Serafín e Isaías con el Carbón Encendido | Vida Abundante Iglesia Cristiana

«Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.» – Isaías 6:6-7

Seguramente, cuando se oyó el chirriar del carbón al contacto con los labios de Isaías, él tuvo presente que Dios es Santo, y de ahí en adelante cada que abriera la boca recordaría lo que significa decir que “Dios es Santo”.

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